Secretos de la ITV al descubierto (parte 2)

Young mechanic showing clipboard to customer by breakdown car

Continuamos desentrañando las curiosidades que rodean a la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) o Revisión Técnica de Vehículos. Nuevamente nuestro objetivo será desvelar aquellos pequeños detalles que marcan la diferencia en cuanto al estado del vehículo y que, por tanto, hay que tener en cuenta antes de acercarse a un ente certificador de ITV.

La doble N: niveles y neumáticos

Antes de pasar la ITV del coche, los profesionales del taller deben tener presentes aspectos como el desgaste de los neumáticos, los filtros o el nivel de aceite y refrigerante, entre otros. Estos elementos, aunque resultan una obviedad ineludible, esconden un gran trasfondo mecánico.

En cuanto al desgaste de los neumáticos, por ejemplo, del que ya hemos hablado en infinidad de entradas anteriores. Sabemos que un deterioro anómalo puede deberse a una incorrecta alineación de la dirección y que esta, no solo puede acarrear problemas en la ITV, sino que puede afectar significativamente a tu seguridad en la carretera.

Pero, además de estos, hay otros pequeños detalles que es fácil que se puedan escapar y que hagan que no sea posible pasar la inspección del vehículo.

A todas luces

El estado de las luces es el primero de ellos, aunque es un elemento que no solo debe revisarse en estas circunstancias. En la ITV comprobarán que las luces se puedan encender, también de forma simultánea, con el motor encendido o apagado. Además, los faros no deben tener ninguna rotura que deje entrar agua y, por supuesto, deben dejar pasar la luz. Su principal cometido.

Recordamos que en GnG somos especialistas en la restauración de faros cuando estos no están rotos. Con este trabajo no solo aumentamos las condiciones de seguridad del vehículo, sino que mejoramos su aspecto y lo situamos en mejores condiciones de cara a su inspección.

Limpiaparabrisas

Los limpiaparabrisas son otro de los puntos que debe estar en perfecto estado de revista de cara a la ITV. Este elemento asegura una asegura una perfecta visibilidad. Su goma debe tener capacidad para arrastrar todo aquello que ensucie la luna del coche.

Para ello, deben comprobarse que las escobillas no tengan grietas, que las gomas no estén deterioradas y que la boquilla no se encuentre obstruida y deje salir bien el agua.

Matrícula abierta

Asimismo, hay que revisar que la placa de la matrícula esté en buen estado, en caso contrario, puede ser motivo de una falta leve. Teniendo esto en cuenta, debe comprobarse que esté bien fija, que sea visible desde cualquier lugar de la carretera, que no tenga doblamientos o abolladuras pronunciadas, así como que sus elementos reflectantes no se hayan visto ni alterados ni anulados.

Recordemos que en GnG producimos y colocamos matrículas acrílicas homologadas. Este material las hace más duraderas, infalsificables, flexibles en los golpes de aparcamiento, lavables (no se deterioran con agua a presión) y 100% reciclables.

Limpieza en profuncidad

Por último, la limpieza del automóvil también es importante. Es verdad que ningún coche suspenderá la ITV por estar sucio. Pero como todo en la vida, siempre hay que contar con el aspecto subjetivo y es que un buen aspecto hace presuponer, también a los inspectores de la ITV, que detrás hay un mantenimiento en el taller igual de bueno.

En cualquier caso, debemos de tener presente que la suciedad produce una mala conservación de las piezas del vehículo. Por ello, es bueno ser constante en la limpieza del vehículo y tener bajo la manga unos cuantos trucos de lavado.

La evaluación final

Cuando llegamos al final de la revisión de la ITV, ya sabéis que suele seguir un orden determinado, llegará el veredicto. Si se ha tenido todo en cuenta, el resultado será una Inspección favorable sin defectos.

Si por el contrario el personal encargado de la inspección haya cualquier anomalía, puede declararla como:

  • Defectos Leves (DL)
  • Defectos Graves (DG)
  • Defectos Muy Graves (DMG)